Imposible huir de la realidad. O lo que es lo mismo. Difícil
prescindir de la ciudad. 1/2
Creo
que no sólo se trata de querer volver o no a la ciudad. El caso es
que huir de la realidad (2*) sin duda, imposible de los imposibles.
Cierto es que llegamos a la ciudad con una vestimenta compuesta por
andrajos y el estómago en estado de precariedad. Mano detrás,
delante, arriba y abajo. Unos versos cuasi perfectos. Ávidos de
encontrar trabajo para conseguir alimentos.
Actualmente,
esto de migrar es cosa de africanos, latinoamericanos y otras gentes
con muchas ganas de poder llenar la panza o la barriga. Por lo que,
¡Sí o sí! Nuestros padres se vieron obligados a emigrar o dicho de
forma actualizada, migrar salir del campo y tratar de buscar un
futuro al mismo tiempo que ensanchamos o inflamos por los cuatro
costados la ciudad.
Después
de que han pasado años y años han sucedido cosas. Y por suerte o
por desgracia parece que todo o casi todo se ha convertido en
no-cosas. Por lo que sea ya no importa ¡Qué más nos da! Es decir,
la cosa artificial, la virtual, digital o la robótica. Como dije,
casi todas no-cosas. Aquí en la ciudad contemporánea se juntan o se
apretujan todos los paradigmas.
En
la ciudad o ciudades, la mayoría de residentes hacemos la misma
rutina: Desayunar en casa o en la cafetería. Salir y coger el smart
o mobile (1*) Pues si no estaremos perdidos y no localizables. Vamos
apretujados o arrejuntados en los desplazamientos y volvemos deprisa
o casi tenemos que volar? ¿Cuánto más aguantaremos? Ya que se oyen
voces y escritos de importantes de científicos y especialistas de la
salud que escriben y/o declaran con absoluta transparencia y que no
son sospechosos de llevar puesta la camiseta de ningún lobby,
partido político o grupo religioso que dejan caer frases
estremecedoras del siguiente tenor: nos están utilizando como
ratas de laboratorio. Por el constante agobio y la desmesurada
presión que sufren las personas que viven en una megápolis.
Otros
exclaman, ¡Ojalá pudiéramos desterrar o eliminar lo que muchos
identificamos como el pandémico estrés! O estrés o cuatro porque ya nos
encontramos inmersos en el 4.0 cero y 5G. Parece que por culpa de
laborar a todas horas con el mobile inteligente en la mano y de acá
para allá o viceversa.
Nos
vemos obligados a ser exitosos y rentables. Lo que se dice producir a
troche moche. Y dormir por la noche, menos horas de las que nos
aconsejan. A las zonas rurales es a dónde nos dirigimos para
descansar, evadirnos, alejarnos de lo que dejamos.Salir a respirar
fuera de la ciudad que tanto detestamos, pero sin embargo, la amamos
y la necesitamos, porque la queremos a rabiar.. ¿Se trata de un mal
menor?, La gran paradoja. Cariño y odio a la vez.
¿Nos
vamos de finde o de vacaciones? Sí pero, ¿No será esto una fuga y
enseguida volver a la casilla de salida? El caso de Sísifo (3*) fue
algo parecido. Le castigaron a que empujara una enorme piedra hacia
arriba y una vez en lo más alto bajaba o rodaba al punto de partida
debido a la Ley de la gravedad. El sentido del sin sentido.
¡Qué
codazos, pisotones y empujones por entrar los primeros en los grandes
almacenes en época de grandes rebajas! Corte inglés o provenientes
de más allá del atlántico, ahora prima Primax. Y el lunes negro
de USA, el mundo asiático y exótico. Que no es otra cosa que
engordar al seductor o persuasivo capitalismo. Los que estamos aquí
y en otros continentes¡Nosotros, vosotros y ellos mismos! ¿No sería
bueno pensar, reflexionar o meditar? ¿No nos planteamos a dónde nos
interesa llegar? ¿Es bueno o regular vivir o no en la urbe? Tenemos
una zona, dos o tres España vacías o vaciadas. Allí están las
raíces de nuestros antepasados más inmediatos.
Ya que salimos y abandonamos, sobre todo, los más jóvenes, la
agricultura, ganadería y pesca son tareas o faenas con una mano de
obra escasa o mínima. Porque aquí, en la gran ciudad, todo consiste
en poner alarmas, suscribir pólizas de seguro, cuidar el cuerpo,
aumentar el narcisismo y alargar la mera vida. ¿Se ha convertido en
una obsesión la seguridad en las ciudades? ¿Y el bienestar o no
querer moverse de nuestra zona de confort? Se abren centros
comerciales, clínicas de todo tipo ¡Claro al sufrir tantas
enfermedades o síndromes, depresiones o traumas! Muertes en las
carreteras, fallecimientos por culpa de la excesiva contaminación y
cada día aumentan los suicidios. Crece el consumo de ansiolíticos.
La
ciudad es el infierno y el cielo. Todo en un pack: ruidosa,
espectacular, antigua, moderna, acogedora, fiestas, festejo,
concierto, vicio, lujo, vanidad, transgresora, hedonismo y narcisismo
y exhibicionismo a tope para obtener una falsa o precaria felicidad.
Dioses y demonios repartiendo suertes o desgracias.
No
sólo tenemos una ciudad. Sino muchas. Las ciudades dormitorios. La
Ciudad Universitaria. La ciudad de los periodistas. Las ciudades
deportivas. Las ciudades o modernos parques industriales. La ciudad
de las letras, de la cultura, de los museos.
Cabe
citar a Saramago que en su magnífica obra “La Caverna” nos abrió
los ojos al mostrarnos el modelo arquitectónico y el diseño de
viviendas ubicadas en gigantescos edificios de la ciudad moderna.
Ortega
y Gasset, escribió: imposible huir de la realidad. En este caso,
perfectamente aplicable dicha frase a ella. Por tanto, es harto
complicado, sobre todo, cuando se echan raíces, abandonar la
polifacética ciudad.
junio de 2023, B.P.Salinas, isaespi,
(1*)
https://elpais.com/ideas/2021-10-10/byung-chul-han-el-movil-es-un-instrumento-de-dominacion-actua-como-un-rosario.html
(*2)
https://www.youtube.com/watch?v=E6wQbQYnzzQ
(3*)
https://lamenteesmaravillosa.com/el-mito-de-sisifo/