viernes, 20 de marzo de 2026

Todos los días tiene una cita.

Todos los días tiene una cita con él. Al verle se acerca apresurada y

 

le rodea con sus brazos. Así permanecen ensimismados como si fuera 

 

la única pareja que está en el parque

 

Pasado un buen rato, ella se despide con un beso. Él se queda firme, 

 

impasible, como siempre.

 

Me acerco y le digo con rabia: ¡Qué envidia me das, cuánto, cuánto te 

 

quiere!  Sólo, sólo tiene ojos para ti.  A mi ni siquiera me ve. Todo 

 

esto se está convirtiendo en una pesadilla. Tendré que superarlo. 

 

Antes de marchar le arranco un trozo de su áspera corteza. 

 

La que ella estuvo acariciando suavemente.

  


 

 

 

 

 

 

 

 

 










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