domingo, 12 de abril de 2026

El problema de Sofía. V. 2.0

 Sofía se graduó en la Universidad Autónoma de Madrid en tres especialidades de alto nivel. Matemáticas, ciencias exactas y 

hacienda pública obteniendo dos premios extraordinarios de carrera.

Amplió conocimientos en la universidad de Oxford. Los grados fueron, filología inglesa, humanidades y economía política por los que recibió una mención especial

El nivel académico de Sofía estaba en consonancia con el perfil de una niña prodigio puesto que contaba con un coeficiente intelectual fuera de lo común.

Terminados los estudios se puso a trabajar. Aunque, no tenía necesidad de hacerlo ya que pertenecía a la familia más rica de la comarca.

Al tercer año la hicieron directora del departamento de relaciones públicas de una multinacional.

Cuatro años después la nombraron directora general de la zona Euro.

Algunos compañeros de trabajo podían pensar que le adjudicaban cargos de relevancia por ser una persona de la alta burguesía.

En realidad nunca hubo trato de favor pues participaba en las convocatorias en idénticas condiciones que el resto de aspirantes.

Sofía echaba de menos su pueblo natal o patria chica por lo que en cuanto le era posible se tomaba unas vacaciones para reponerse de las agotadoras jornadas de trabajo.

Cuando llegaba a la majestuosa finca familiar tenía la sensación de ser otra persona.

En cada paseo admiraba, como tenía por costumbre, los antiguos caseríos, cabañas, albergues, montañas, riachuelos y hermosos lagos que sorprendían a cualquier visitante por su encanto y gran belleza. Estas vivencias eran para ella un reencuentro con lo más profundo de la naturaleza.

Los días, las horas, los minutos pasaban de tal manera que el tiempo volaba como si no hubiera un mañana. Practicaba la pesca, la escalada, el senderismo.

A pocos kilómetros tenía la costa y organizaba excursiones que le recordaban cuando navegaba en compañía de sus padres.

Mirando el luminoso azul del horizonte: decía para sí, "qué tiempos aquéllos, ojalá volvieran, aunque sólo fuera unos instantes”. Si bien, los recuerdos alimentan los sentimientos y las emociones.

La gente del pueblo, aunque con cierto disimulo, la detestaban por sus ademanes, gestos de superioridad que incluso llegaban a ser despectivos. 

Simplemente por aquello de ser vos quien sois. Ella estaba acostumbrada a no tener que dar explicaciones a nadie de sus idas y venidas.

El último espectáculo, tremendamente bochornoso, que protagonizó fue en la pista de baile de la discoteca del pueblo, cuando se puso a imitar a Madomna quedándose prácticamente desnuda desafiando a todo el mundo. Hasta tal punto que tuvo que ser retirada por el personal de seguridad llevándola al centro de salud dado el escaso control que tenía de su cuerpo. 

Los sanitarios dijeron que los mareos fueron debidos a una bajada de tensión. No detectaron signos de ingesta de alcohol u otras sustancias nocivas.

En unas horas, todo quedó en una anécdota o travesura, más o menos, como había sucedido en otras tantas y tantas ocasiones, interpretada por la consentida niña de papá.

En el pueblo se decía que la llevaban fuera de España, pero nadie había podido averiguar el motivo de tan misteriosos viajes.

Un conocido de la familia informó a sus padres del comportamiento de su hija. Y efectivamente la ingresaron en una residencia de salud en el extranjero.

Pasado un tiempo los padres de Sofía recibieron un mensaje para que fueran al centro y así recibir información del estado de su hija.

El director médico del centro entregó a sus padres un dossier completo de cómo se encontraba Sofía desde el momento de su ingreso. Fue atendida por un equipo especializado pero no le detectaron ninguna patología. Por tanto, 

el diagnóstico fue el siguiente:

El problema de Sofía es que hasta ahora no ha  tenido problemas. Pues ese-precisamente-ese/ es el problema.


 










Ilustración realizada por Veritys_ Chapinéria, Madrid, 2022

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